24.3.07

Melody, un telerecuerdo

Cuando pasaban Melody (Waris Hussein, 1971) por la tele por allá por los años 70 (y la pasaban bastante) y después cuando la veía en colores gracias a un casete beta que fue a parar
a la sala de la casa, ni idea tenía de quién era Alan Parker y ¿qué diablos me importaba?
Probablemente la chama que era entonces no reconocía ni muerta en su salón de clases que la hipnotizaban las canciones de los Bee Gees, Melody Fair y First of May y, sobre todo, la transgresión de la autoridad de aquellos dos chiquillos (o "preadolescentes") que se escapaban de clases a vagar por cementerios y viejos rieles y plazas y parques porque estaban enamorados y eran diferentes y para mí eso era todo y terminaba allí.
Milenios después, o sea hoy, no dudo que aquellas imágenes fueron más importantes de lo que sospechaba, y están en el "principio de todo". La cinta beta quedó olvidada o perdida pero Melody siguió siendo siempre uno de mis recuerdos favoritos de toda la vida. Después de décadas de vida "seria y responsable" llegué a Internet y con ella a los primeros indicios de que Melody tenía más fans en el planeta...

Esta noche por Youtube pude, después de tantos cambios de lentes para mis ojos hipermétropes, volver a ver las imágenes más queridas que guardo del cine transmitido por TV.

25.2.07

Detrás del vidrio


¿"Pieza de museo" es un insulto? No en esta peli. Definitivamente no.

Verdaderamente entretenimiento nostálgico, recomendable para reír y conectar con recuerdos de infancia... De la misma pasta que Finding Neverland. Con un toque de Tierra de Gigantes.

No esperaba mucho pero me resultó really cool pensar qué le preguntaría yo a Teresa Carreño que fue una trotamundos por su arte/trabajo o Alejandro de Humboldt o Jimmy Angel o Cristóbal Colón, si los tuviera frente a mí preguntándome "¿Qué quieres saber?" Como la india Sacagawea en Una Noche en el Museo (Night at the Museum - Shawn Levy, 2006).

Hay algo de melancólico y algo de extraña fantasía en el Museo de Ciencias de mi ciudad. Pero bueno, supongo que ese caraqueño espacio donde pernoctan estáticos la avestruz y los petroglifos separados del visitante por un vidrio... No sería suficiente para saber cómo anda el resto de los museos de ciencias naturales en el mundo ¿o sí?

Que esta peli es un guiño a nosotros los pre-Internautas es evidente... Y también es obvio que pretende encender "aunque sea" 1 KB de curiosidad en la generación d.I. (después de Internet).

Dentro de su género de comedia familiar, con la excelente excusa de las peripecias de un vigilante nocturno (cheverísimo Ben Stiller) que no se da por vencido ante las extrañas cosas que suceden cada noche en el museo, la peli nos invita a considerar el pasado entre nuestras opciones de entretenimiento (no sólo de E-ntretenimiento).

Lo hace con afectuosa amabilidad, como la propia Sacagawea. Ese inmenso pasado que siempre, siempre podrá cobrar vida y potenciarnos la alegría de una tarde... simplemente contemplativa. Quizás, con suerte, por unas monedas.

15.2.07

El vía crucis de Will



Si uno googlea En la Búsqueda de la Felicidad (The Pursuit of Happyness - Gabriele Muccino, 2006) no encuentra por ahora una foto de Will Smith corriendo.

Y de eso se trata la peli! Por eso la capturé directamente del trailer de Rotten Tomatoes, pues Will anda en eso, precisamente, pursuing, buscando, corriendo (la plata, el money, el sueño americano). Señores del marketing de esta película, el afiche era Will corriendo como Lola, que se los digo yo.

Bien buena, sí es. Will actúa con su hijo Jaden Smith y personalmente le compro el personaje, Chris Gardner, pues supo administrarle el drama (la película es inspirada en hechos reales) y conducirnos al momento culminante sin excesos- Bravo Will.

Si soy honesta, me tocó una fibra. Esa lucha de un hombre por descamarse y "transicionar", en su vida laboral; su no-quebranto al pujar para parir la próxima idea. Su anterior sueño... venció, expiró y se le volvió un pesado artefacto que, sin embargo, no puede soltar así nada más... Y, con fe, desesperación, riesgo, repara lo que está roto, para que le sirva de escalón.

Reflexionaba, viéndolo correr: ¿En qué momento exacto comienza uno a correr en la dirección nueva? ("A way to another side..." dice Chris cuando mira el fútbol desde el palco V.I.P.)

"With joy we greet you..." Señor, no te pido que muevas la montaña, ayúdame a escalarla...

P.D. Director italiano... Con razón ese guiñazo a "La Vida es Bella". Nice.

12.2.07

Risa para llevar, por favor


Voy al cine con tanta frecuencia y qué poco frecuente es que me ría incontrolablemente. Es más, no recuerdo haber sentido a un público pasarla tan bien, desde hace mucho, mucho tiempo. Risoterapia intravenosa, durante y DESPUÉS de la función. Una dosis de felicidad.

Con tanta frecuencia va uno a ver películas de proporciones épicas, de producciones de cuello tan enorme como el de una orgullosa jirafa, películas tan perdidas en su altura, que incompresiblemente te dejan indiferente o simplemente te abruman con sus efectos, te aturden y para nada porque total su estruendo se disuelve y no neutralizan el retorno a la realidad, se pierden entre las escaleras y el estacionamiento.

Pero la risa... la risa honda, espontánea, incontrolable, eléctrica, no el producto elaborado o la consecuencia del análisis, esa risa básica, de la garganta y la nariz, energizante y rehumanizante, es un raro mineral, una rara joya.

No digo más, la historia inclusive no importa: lo que importa de Little Miss Sunshine (Johnathan Dayton y Valerie Faris - 2006) es que funciona en el cuerpo EXACTAMENTE como lo haría una batería nueva: te recarga con toda la energía que se te pueda inyectar, renueva y relaja, te coloca aunque no quieras en ese viaje involuntario sin retorno de la risa que no puede parar, no puede sino brotar y escapar, que busca un alivio y éste no llega porque cada risa es seguida por otra risa y así hasta uno entender que, el secreto es muy simple: es una película que se ríe de todos y de ella misma, se ríe con todos y con ella misma.

Cuánto tiempo hacía que no me reía así en el Cine. A fin de cuentas uno va para eso ¿no?

31.1.07

Babel: Sonido y silencio



Empieza con sonidos. Sólo sonidos. Los del fuerte viento y de los pasos de una caminata, en el silencio de un desierto. Casi tres horas después, culmina en lo alto de un rascacielos, de una atestada metrópolis, en un ser humano que ha quedado desnudo de cuerpo y de alma. Así es Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006). Experiencia de extremos.

Personajes expuestos al límite de sus fuerzas y al máximo de su resistencia. Víctimas del azar, de la arbitrariedad de la vida, de un segundo de irresponsabilidad propia o ajena, del abandono, de su miseria o, simplemente, víctimas de su silencio. Ese silencio persistente, inherente a la vida y a la naturaleza incluso, que se cuela entre la selva celular.

Fui a ver Babel 100% consciente de que me esperaba una exploración del dolor humano, otra vez, de cuerpo y alma (razón para no verla) pero estimulada por el desafío de un cineasta que sé que te pone tareas: interconectar historias, mover piezas y tiempos. Además sabía que, en medio de todo, habría suspenso (razón para ir a verla).

Pienso al salir, que me metí completamente en la vida de unos personajes de los cuales realmente no llegué a saber nada: ni qué hacen, ni a qué se dedican, ni por qué están allí, y pienso también, qué importa, seguramente fue a propósito y funcionó. Son universales, no importa su piel, es irrelevante su continente. Los une un disparo, los une la soledad, sus arrebatos, sus deficiencias (o discapacidades) para comunicarse, el silencio (por lo que callan o no pueden decir), la atroz falta de contacto. Los une la infinita suerte, también, de haber conocido la azarosa bondad de un completo extraño, en el momento preciso del miedo o de la muerte.

Razón para verla: seguramente arrasaré en la Red carpet season.

16.1.07

Me quedo

Con la extra diversión de conocerme de memoria el soundtrack de La Princesa Massai (Die Weisse Massai - Hermine Huntgeburth, 2005) gracias mi hermana, me fui al encuentro de esta peli inspirada en hechos reales. Así pude por fin empalmar las imágenes creadas en mi cabeza con las imágenes verdaderas en pantalla! Cool.

Mi segunda entrada este año sobre África, Weisse Massai. Durante las primeras secuencias de bullicio, caos y ciudad en Kenia, mientras la protagonista averiguaba cómo emprender su inédito viaje a Barsaloi... Yo pensaba, cuánto nos vamos pareciendo, allá y aquí; las partes populosas de mi ciudad y esto que veo, cuán cerca en algunos puntos parecemos estar, aunque tengamos el océano de por medio.

Una historia sobre dos almas gemelas. Tan unidas, tan opuestas. Una suiza y un guerrero Samburu. Uno puede creer o no en la Reencarnación, uno puede decir más bien que cree en la conciencia y en la lúcida determinación... Como sea, a mí me intrigó -y creo que quizás es lo fascinante de ver y lo que uno recuerda más- la fase inicial de todo el asunto. La toma de la decisión (¿impulso? ¿clara conciencia?), en el preciso turning point de una puerta de salida... Me quedo. Ni pasado ni futuro: presente. Lo que sigue despúes, las aventuras y episodios, con sus penas y glorias, son el desarrollo, el camino, el despliegue. Lo más fascinante es el chispazo, el reconocimiento del camino y la acción de seguirlo, a ver qué pasa.

"Will you come back?" A Kenya, quién sabe. Pero volver atrás, imposible, nunca se puede realmente regresar. Es el intento, la identificación del momento, de tu lugar en el mundo y agarrar por ese camino como Carola, sin dudar. Cómo saldrá todo, ya se verá, pero "Cómo sé si no me arriesgo" Ni el fracaso ni la derrota son tales, si uno ha dado todo. Y creo que es el punto de esta historia.

Por otro lado, si yo fuera el Massai, sentiría mi mundo de cabeza (tan de cabeza como aparecen los turistas en la arena al comienzo de la película). Y en mi confusión, con mis expectativas sorprendidas, a lo mejor afloran mis miedos, los más básicos, mis inseguridades, ýa no sabría más cuándo ser pasivo o agresivo...

"Will you come back"? A Kenya, quién sabe. A Weisse Massai sí, me gustaría volverla a ver.

10.1.07

Sounds familiar


Veo que estrenarán en los cines Hotel Rwanda! Me alegra.

Ya llevaba tiempísimo disponible en alquiler y copias piratas. Pero ahora vale un consejo si no la han visto: véanla. Otro consejo: Véanla junto con Sometimes in April. Ambas relatan exactamente el mismo momento, el mismo tema: el horror del genocidio de 1994. Terribles hechos, que sólo se nos hacen digeribles por intermedio del arte.
Por qué digo que es un combo recomendable: porque se complementan. Se cruzan, como siempre digo, las películas se tocan. En este caso, el dúo es imperdible.
Pero hay algo más. Al verlas me resultó palpable, fascinante y deprimente constatar que reconocí e identifiqué algunas situaciones específicas, como familiares, como tristemente conocidas. Azuzar el odio (una). Negarse, pasmarse y suponer que habrá un rescate (otra).
Es obvio que lo que ha sacudido a Venezuela durante ya casi una década (nos) ha marcado. Noto que se ha afinado algún mecanismo interno en mi mente de espectadora, particularmente "pilas" y sensible a las señales del odio atizado como alimento inflamable de un sistema de poder. Alerta y consciente de que pedazos de historias y dolores de unos y otros seres humanos se solapan, sin importar océanos o kilómetros.
Qué triste pero qué fascinante experiencia es conectar al instante con otro ser humano que también reacciona y se transforma como uno reacciona y se transforma. Con shock, negación, parálisis, lucha, aceptación, esperanza, dolor... Todo eso que forma la "guerra". Armada... o extenuantemente... psicológica.

8.1.07

House of D, con esta empiezo el 2007

Perdida (botada) en una cartelera con residuos navideños, encontré Mi Mejor Amigo (House of D - David Duchovny, 2004). Enumero mis gratas sorpresas.
La primera fue Anton Yelchin, a quien no conocía pero acabo de buscar en IMDB y me entero que es ruso e hijo de patinadores artísticos; pues será por eso que supo deslizarse con tanta gracia y acierto en su bellísimo personaje de preadolescente en la Nueva York de los 70. La segunda fue Zelda Williams, a quien menos todavía conocía, pero que de inmediato me pareció dotada de un instinto y una soltura natural; pero imagínense, es hija de Robin Williams, quien también participa en la historia como "Pappass", un discapacitado, junto a una actriz que he visto poco pero me resulta interesante, Tea Leoni.
Una escena favorita, entre varios pequeños momentos favoritos: Anton Yelchin bailando con un poste a la luz de la luna, con las notas de "Melissa" provenientes de la celda de "Lady" (Erykah Badu). House of D es mi primera película del 2007 (el año pasado fue Millones). Cálida, así la describiría. Con una luz propia, nada que ver con los X-Files de Duchovny...

13.11.06

Escribir, arte y poder

SIENDO DE CARACAS, las películas ambientadas en lugares como Los Andes tienen para mí un efecto balsámico, tranquilizador. Me calman, disparan una pausa reverencial entre mis angustias citadinas. Por esa propiedad terapéutica y antiestrés recomendaría La Ciudad de los Escribanos (José Velasco, 2005) pero la película tiene otros méritos.

Primero, es un tema histórico. Una peli sobre el pasado, 200 y más años hacia atrás, en un país donde este preciso instante ya está viejo, tiene su encanto. Que uno que ha ido a Narnia, La Tierra Media o Hogwarts, se deje transportar por el cine nacional hasta un punto perdido en la niebla de nuestra densa historia colonial... Que pueda visualizar algo de lo que había más atrás en el túnel del tiempo, antes de los más familiares héroes de la Independencia... ¿Una peli venezolana de misterio en las montañas, un seminario en medio de Los Andes en el Siglo XVIII? Sí, es algo así...

Segundo, Ver otra vez juntos a Gómez y Tarasona. Es decir, a Rafael Briceño (Fray Juan Ramos de Lora) , preservado por la magia del cine, y a Alfonso Urdaneta. En una trama de monjes, escribanos, intrigas, luchas de poder, conspiraciones, pasiones en torno a la construcción de un Seminario. El Seminario de San Buenaventura; la institución que es hoy es La Universidad de Los Andes. Visión de unas personas que nos antecedieron y no imaginábamos.

Película sencilla, valiosa; por apuntar al origen colonial de la ULA (no otro que la avidez de conocimientos, un ir y venir de lecturas prohibidas por la Santa Inquisición...). De actuaciones suaves, cuidadas (se agradece... no siempre ocurre).

Reconfortante recordar que no somos sólo esta cápsula de incoherencia presente, sino un continuum. Que tenemos raíces, mucho más profundas de lo que podemos ver, justo en este instante.

4.11.06

La Esquina Azul



“Sentí un vacío en el alma cuando, bajando la San Juan Bosco, me di cuenta de que… lo único que quedaba del edificio de tres pisos era el esqueleto en remodelación.” (Adriana Villanueva, El Nacional, Nov 4, 2006)

Y YO, AL LEER ESTO, sentí un raro alivio: “Hay más”, me dije. Cuántos más hay. Cuántos allá afuera, entrecruzándonos en los laberintos del valle, sin conocernos. En las tardes que hierven, asistimos, espectadores, al funeral de VC Yamin… Vemos el cadáver de reojo y recordamos tal o cual película alquilada en la esquina azul.

Fui usuaria de VC Yamin desde los 90. Hoy sólo me quedan preguntas, ¿qué fue lo que realmente pasó? Y alguna queja por ahí guardada...

Ahora sólo daré las gracias: por todas, cuántas serían… Docenas de pelis… Do the right thing… Cries and Whispers… A House Divided… My Best Girl… Howards End… Notorious… Oriana… Fitzcarraldo… Fried Green Tomatoes… The Shawshank Redemption… Sister my Sister … Meet me in St. Louis… Paz a sus restos. Al que Adriana llama “El epicentro cinéfilo de Caracas”.

Ojalá Enero con su frío, nos llegue con esperanza… renacimientos… transformaciones…

29.10.06

De lado del Diablo


CUANDO MERYL STREEP ríe para sí misma en la intimidad de su limosina, uno se ríe con ella de pura complicidad... Con su personaje de Miranda Pristley en El Diablo Viste a la Moda (The Devil Wears Prada- David Frankel, 2006).

Es una risa corta, orgánica en una villana que desde el comienzo sabemos es una arpía con corazón en el pecho (la pista está en una tristeza llorosa muy al fondo de su mirada). Esa risa funciona como un payoff. Es una risa enigmática, actoralmente completa: de satisfacción, cinismo, simpatía y hastío, el todo y las partes, como sólo Meryl, únicamente Meryl, sabe hacer. Fruto del dominio de su arte, relajado y capturado en un perfecto, estabilizado, volumen de voz ("That's all...")

Fue una decisión muy acertada, que por mi empedernida adoración a Meryl la atribuyo todita a ella: la decisión de NO darnos una Miranda estereotipada, una jefa histérica pegagritos.

La peli como tal no impresiona, lamentablemente tampoco la protagonista Betty la Fea. Pero entretiene, el look es elegante, la Moda al fin y al cabo es un mundo que atrae e intriga, oimos hablar del azul cerúleo y la verdad verdadera es que a todas las mujeres nos gusta ver trapos. De cualquier modo éste es un caso claro, clarísimo donde una película sobrevive porque la actriz veterana (el diablo) toma la decisión creativa correcta.

Qué tienen en común El Método con The Devil Wears Prada... La crítica al ambiente laboral moderno que se traga a todo aquél que se asoma a su fascinante abismo. Al inmenso costo del ascenso profesional. En ambas flotan los conflictos, dilemas morales, tensiones, actitudes y poses, sacrificios, corazas, negociaciones, relativismos... que sufre el aspirante a exitoso (y glamoroso), en su angustia por llegar "a la cima".

Ni Cruela era exactamente Devil ni Betty era tan Fea para empezar. Meryl lo vuelve a demostrar: que jamás irrespetará a su público actuando en piloto automático. Es obvio que a sus 50 y déle sigue divirtiéndose al crear personajes. Amada y odiada, es Meryl. Y logra que uno se ponga de parte del diablo.

Vale la pena: 60% (100% para fans de M. Streep) - Velocidad: 60 Km/h - Fortune Cookie: No te creas superior.

24.10.06

El Método


HE NOTADO EN EL CINE EUROPEO que ha llegado a Venezuela a través del Euroscopio y otras muestras recientes, que la "carrera ejecutiva" y, específicamente, el doble filo de la vida corporativa, son puestos en el banquillo.

Hace un año vi El Empleo del Tiempo, donde un ejecutivo a quien han despedido prefiere ocultar el "terrible" hecho a su familia y montar una farsa mientras recorre como un fantasma la atmósfera de fríos grises, negros y azules de un mundo que ya no le pertenece.

En otra peli francesa que no me gustó mucho (Violence des échanges en milieu tempéré) el ejecutivo protagonista es un novato que va abandonando su candidez y sus escrúpulos para entregarse de lleno a un cruel lema, "Work hard, play hard".

Es al menos llamativo ese cine preocupado por un individuo que se desdibuja a sí mismo en su lucha descarnada por lo que considera el éxito.

Mucho mejor que las anteriores, en mi opinión, es la española El Método (Marcelo Piñeyro, 2005) actualmente en la cartelera del Festival de Cine Español. Es la escenificación de un despiadado método de selección de personal denominado El Metodo Grönholm. Es suspenso y es drama, sólidamente actuado, refleja fielmente el ambiente físico y psicológico del "mundo ejecutivo" actual, con el telón de fondo de la economía global tantas veces criticada por "inhumana" (bandera por cierto astutamente desvirtuada por más de un hipócrita en el mundo).
La peli es un guiño para todos los que ya han visto el "monstruo corporativo" por dentro o anhelan hacer una carrera en sus entrañas... Y también para los fans del Gran Hermano.

Debe ser toda una experiencia ver El Método en una clase de negocios o de un MBA, para sentir y medir la reacción in vivo ... Intriguing.

Interesante actuación de Najwa Nimri, a quien no conocía. Vale la pena en El Método concentrarse en capturar los microgestos de los rostros, pues es allí precisamente donde hierven -contenidos- los secretos y pavores de cada uno de estos 7 ejecutivos aspirantes a un alto puesto de Director.

Vale la pena: 100% - Velocidad: 60 Km/h - Del mismo saco: El Cubo; El Experimento - Fortune cookie: Estás a tiempo - Brainstorm: Sushi - Del Séptimo Arte: Guión.

18.10.06

La Vida Secreta de las Palabras


Las películas se tocan entre ellas, pasa muchas veces. Viendo La Vida secreta de las palabras (The secret life of words, 2005) recordé al traficante de armas de Lord of War, quien hace un mal chiste sobre las guerras de los balcanes, y recordé a Armenia, el país de Vodka Limón, el mismo donde hubo un holocausto previo al judío, del cual nadie se acuerda, y por entre los telones, recordé a El Paciente Inglés.

Para quienes aprecian el género drama y se arriesgan a hacer otro viaje por el alma humana de la mano de Isabel Coixet, y presenciar la metamorfosis de una mirada muerta en una mirada viva, está en cartelera una magnífica experiencia llamada La Vida Secreta de las Palabras. Si se quiere, un viaje al revés de Mi Vida sin Mí.

Como los mejillones que se dan en la plataforma petrolera, el amor entendido como profundo contacto, salvación y resurrección, como un milagro que retoña en lo árido.

Como la vida, que se abre paso a pesar de ser golpeada millones de veces por las olas…


Vale la pena: 100% si les gusta el drama - Velocidad: 40 Km/h - Del mismo saco: K-Pax, Sophie’s choice - Fortune cookie: Hoy sólo quieres que te dejen en paz - Brainstorm: Oil rig, faro, isla, cicatriz, petróleo - Del Séptimo Arte: Actuación - Lupa: Una franela dice “Pto. Cabello - Venezuela” - Resuena: “Un día, no hoy, no mañana, algún día de pronto, puedo llorar tanto que todo se inundará y te arrastraré conmigo.”

14.10.06

Hoy ando de frases

Qué suerte he tenido últimamente: sólo buenas películas. Aquí van, las recomiendo toditas. Las ordené de buenísima a buena. Véanlas, hay de todo.

La ventana de enfrente (La Finestra di fronte, 2004): ¿Cómo se ve tu vida desde la casa de enfrente? No conocía a la gemela italiana de Jodie Foster/Moira Kelly.

Vuelo 93 (United 93, 2006) : Te mete en los zapatos del horror verdadero.

Chica de mostrador (Shopgirl, 2005): Un Steve Martin que no conocía ni sospechaba.

Cosas que hacen que la vida valga la pena (2004): Te pone a hacer tu lista de cosas que hacen que la vida valga la pena

Machuca (2004): La vida no es leche condensada.

Un hombre peligroso (Lord of war, 2006) : Nicolas Cage actúa… ¿o ya no necesita actuar? Anyway, a very good movie.

Las últimas vacaciones (Last holiday, 2006): Que tus posibilidades se hagan realidad.

La casa de los sustos (Monster House, 2006): ¿Cuál juguete perdido recuperarías si pudieras?

Miranda (2006): Venganza en la clase de historia: Vacílate al prócer sin pedestal.

7.10.06

Gente Libra


¿Quién más nació este mes? Octubre 1967: Julia Roberts. O sea que Julia y yo somos tan antiguas como El Graduado, Bonnie and Clyde, Belle De Jour, To Sir, With Love, Wait Until Dark y Doctor Dolittle, todos estrenos de 1967.

He traído algunas estrellas del vasto firmamento del celuloide que nacieron en octubre. Y recomiendo algunas buenas películas de esta gente Libra… Aquí van.

Lillian Gish, The Birth of a Nation: Un clásico sobre la guerra de secesión de EE.UU, con la controversial defensa del Ku-Klux-Klan que hace su director Griffith y la famosa escena del asesinato de Lincoln.

También llegaron al mundo en Octubre Bela Lugosi, el Conde Drácula, y y Julie Andrews La Novicia Rebelde, (quién no recuerda The Sound of Music...).

El catalán Néstor Almendros, el director de fotografía favorito de Meryl Streep: la iluminó con su lente en Kramer Vs. Kramer, Heartburn y Sophie’s choice

Sigourney Weaver, mejor conocida por Allien y un montón de pelis más, para mí inolvidable por su Gorillas in the Mist.

Los esposos Susan Sarandon y Tim Robbins. En Octubre los dos. Tim dirigió a su Susan y a Sean Penn en Dead Man Walking, una imperdible de Susan así como la pequeña gema que acabo de ver en vacaciones, Elizabethtown. Thelma & Louise, eterna favorita, y Noel, una emotiva peli de Navidad. . De Tim, hay que ver como mínimo Jacob's Ladder, The Shawshank Redemption y Mystic River, pequeña muestra de su larga trayectoria.

Otros libranos: Richard Dreyfuss, el piloto fantasma de Always, una historia de amor a lo Ghost. Jeff Goldblum, (perfecto en La Mosca y de paso menciono una más reciente, The Life Aquatic with Steve Zissou, que dividió a los críticos). Kevin Kline, otro señor actor (The Big Chill, Sophie’s choice, Life as a House, etc. etc.).

Catherine Deneuve: Me encantó con Bjork en Dancer in the Dark y como la salvadora de un deportista soviético en Est-Ouest.

De Winona Ryder, también librana: Little Women, The House of the Spirits, , How to make an American Quilt y The Age of Innocence.

Matt Damon me cae bien, somos compañeros de signo: Good Will Hunting.

¡Kate Winslet! Definitivamente una favorita. Increíble madurez personal y artística de una joven actriz. Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Iris, The Life of David Gale y Finding Neverland… Y Titanic, por supuesto.

Una obra latinoamericana muy especial que aborda la jubilación y el amor en la tercera edad: Lugares Comunes de Adolfo Aristarain (librano).

Hablando de gente que nació en Octubre, si todavía no han visto Millions, con Danny Boyle, ¡es el momento de alquilarla! Y también Dreamer, con Elisabeth Shue. Walk the line, sobre el cantante Johnny Cash, es toda una experiencia musical, una historia verdadera sobre el poder curativo del amor y la voluntad.

Si les gustan las historias de amor eterno, vean The Notebook, protagonizada por (la librana) Rachel McAdams, quien también participa en una excelente comedia, Wedding Crashers. En cuanto a Chevy Chase, véanlo en Orange County, agradable comedia protagonizada por el hijo de Tom Hanks.

Dos bien buenas para terminar. V for Vendetta, con Stephen Rea como el inspector y Closer, con… Julia Roberts.

8.7.06

Desacelerar...


¿Cuánto retrocedería el tiempo si desaparece súbitamente una autopista interestatal? (Digamos… ¿De un día para otro? De zopetón, sin autopista, sin viaductos, habría que transitar las rutas de los antepasados: caminos y carreteras viejas, curvas, abismos, espantos, verde lluvioso y tierra seca, lentitud.)
Habría que DESACELERAR. DESACELERAR.

Me dispuse a pasar un rato de comedia Disney-Pixar. De una vertiginosa pista de carreras, que es donde comienza Cars (John Lasseter, 2006) fui a parar a Route 66… “It winds from Chicago to L.A., more than two thousand miles all the way… Get your kicks on Route Sixty-Six…”

Y lo más curioso: Cars luce carrocería de comedia, pero su verdadero yo es un drama. A los más chiquitos les extrañará su ritmo: arranca veloz, agarra una larga pausa y sólo retoma su energía hacia el final.

Rayo McQueen es el protagonista de esta película donde hasta los insectos son carros. Radiator Springs es un pueblo fantasma olvidado por el tráfico incesante de la autopista. Allí tiene lugar la experiencia vital que cambiará “el rumbo” de un carro arrogante obsesionado por su carrera, éxito, imagen y fama.

Cars es una historia que anhela“un antaño mejor”. Una visión romántica de pueblitos donde nunca pasa nada y adonde los que se fueron a la gran ciudad regresan para reflexionar y replantear su vida. Como película familiar, incluye anécdotas de lealtad, gratitud, amistad, consideración hacia los mayores, respeto a la experiencia, etc. Interesante que sean precisamente unos automóviles animados (en la vida real símbolos poderosos de -valga la redundancia- PODER) quienes relaten esos valores.

Encontramos en Cars algo de "¿Qué hemos perdido/sacrificado por el progreso…?" Y también algo de Meg Ryan aferrándose a un “pasado” más “humano” en Tienes un E-Mail, mientras el pez grande se come al chico. (En Cars, vean a Rally, la Porshe 2002, una estresada abogada de Los Ángeles que decidió “cambiar de vida” mudándose a Radiator Springs para montar un hotel llamado El Cono Acogedor…).

Divertida y recomendable pero creo que larga y sin suficientes bromas visuales para niños muy-muy pequeños. Del soundtrack destacan Life Is a Highway (Rascal Flatts), Our Town (James Taylor) y Find Yourself (Brad Paisley). Cuando comienzan los créditos finales entra una secuencia muy especial. Cars está dedicada a Joe Ranft, escritor y codirector, fallecido en un accidente de tránsito el año pasado.

ALTAMENTE RECOMENDADO: El corto que precede a Cars. Se llama Hombre Orquesta (One Man Band - Mark Andrews y Andrew Jiménez, 2005) y juro que hubo más carcajadas durante el corto que en toda la película.

1.7.06

Octavitas de El Código



He visto un par de películas después de El Código Da Vinci que me devuelven a su elenco.

Son dos pequeñas: 1) Orange County (2002, Jake Kasdan) una comedia sobre un recién graduado que quiere ir a Stanford y 2) Wimbledon (Richard Loncraine, 2004), una comedia romántica sobre un jugador de tenis profesional, protagonizada por Kirsten Dunst y Paul Bettany (el siniestro monje que se daba latigazos en El Código…).

Para alguien que no sabe absolutamente nada de tenis (como yo) Wimbledon me dejó sonriendo. Me hizo entrar en la mente de un jugador de 31 años, vivir el momento de conflicto entre su destreza y su confianza y sufrir con él la presión por ganar. Las escenas de juego parecen bien hechas y emocionantes (dentro de lo que cabe... es TENIS). En cuanto a Orange County, básicamente uno se recrea con las apariciones fugaces de un casting de lujo en una historia sobre el momento crucial de escoger carrera: Kevin Kline, Chevy Chase, Lily Tomlin (fabulosa en una de las escenas excluidas), Catherine O'Hara, John Lithgow, Ben Stiller, Harold Ramis, Jane Adams, Garry Marshall y Mike White (guionista). Ignoraba que los chicos protagonistas eran hijos de famosos y me pasé toda la película preguntándome "pero ¿dónde he visto yo a esta gente?" Después supe que Colin Hanks es hijo de Tom Hanks y Schuyler Fisk es hija de Sissy Spacek. El director es también un veinteañero, hijo del director (papá) Lawrence Kasdan. El rol más divertido fue el de Jack Black.

Aunque lo parece bastante, Orange County no es otra comedia de teens americana. Wimbledon no sobresale en su género pero tiene estilo y le pone una cara amable al tenis y al torturado villano de El Código Da Vinci. Participa Sam Neil y está dedicada a Mark McCormack, fundador de IMG y pionero del marketing de deportistas.

Entretenimiento light que hace sonreír, para una tarde sin mucha acción.

24.6.06

El Código Espuma

(¿Qué se hizo el gentío? Bajó la marea y quedó la sala vacía. Sala tranquilita, un mes después del estreno mundial.)

Amelie. Claro. Cómo no lo pensé antes. Audrey Tautou está en El Código Da Vinci (The Da Vinci Code – Ron Howard, 2006) por una razón. ¿Qué era lo que hacía Amelie? El bien.

El Código Da Vinci es una película de misterio absorbente y entretenida. No comparo con la novela de Brown porque no la he leído y porque creo que cuando libro y película van juntos al cine, tienen derecho a vidas separadas. No podría decir que las “revelaciones” sobre la religión católica perturbaron mi mundo por cuanto esta historia del código es ficción y entretenimiento. (Pero la próxima vez que vaya a un museo me llevaré una lupa: quizás descubra en algún cuadro la idea millonaria sobre el best-seller que cambiará mi vida.)

Obviamente, una historia que plantea que Jesús no fue tan divine sobre la tierra, atrae controversia (y taquilla). Apenas viéndola me pregunté, ¿cuántos furibundos habrá allá afuera refutando el fundamento histórico, la provocación sacrílega y la calidad (literaria/cinematográfica) de la obra? Pero al mismo tiempo, la película debe ser un banquete para los amantes de las teorías de conspiraciones y componendas y cúpulas de poderosos villanos que se reúnen y se las arreglan para torcer el destino de masas inocentes.

Es una película provocadora y estimula la curiosidad. Hay desde quienes se la toman en serio hasta los que simplemente la desprecian como una novela de Ovnis.

A mi yo espectador le dio un placer ENORME el uso de los fundidos, fade-in y fade-out para los segmentos históricos. El efecto es vívido, arrollador. Esa superposición visual pasado-presente fue absolutamente MÁGICA, de una belleza a lo K-Pax y El Mundo de Sofía. Especialmente en los momentos iniciales con el Prof. Langdon, especialista en simbología.

Y otra discreta, pequeña sorpresa para mí tuvo que ver con el dúo dinámico Hanks- Tautou. Mis reservas se disiparon. Aparte de que entendí qué hacía realmente Amelie en el Código Da Vinci, encontré creíble a esta pareja dispareja, después de todo. Ambos actores se manejaron de forma sobria y convincente.

Buen entretenimiento. Provocación.

17.6.06

Euroscopio: La Otra Cara de Septiembre


El 11 de Septiembre de 2001 no encontraba por ninguna parte mi tarjeta de débito. Ese mismo día ocurrió OTRA catástrofe.

La noción es chocante: pero es cierta. El dolor y la impotencia nos invadieron. Pero la vida siguió, ese día y el siguiente. Y los años siguientes. Todo siguió: la vida de todos los días, nuestros “problemas” y melodramas particulares… Todo, todo siguió. (Mi tarjeta… La había dejado en un Subway dos días antes).

¿Qué cambió en la gente común del planeta desde los atentados terroristas del 9/11? Algo de eso cuenta La Otra Cara de Septiembre (September - Max Färberböck, 2003).

(Acá en mi país pasamos estos últimos años mirándonos el ombligo, básicamente viendo otros derrumbamientos de lo que creíamos sólido. Pero ése es otro tema.)

La película es alemana sobre alemanes. Con temas “exportables”. Un personaje de la peli, corredor de bolsa dice algo como: “Yo todos los días hablaba con personas allá, todos los días. Y de un momento a otro… BUM. Nada. Polvo. Nada.” Se lo dice a Julia, su esposa, el personaje que captó absolutamente mi atención. Con su angustia subterránea atrapada en una sonrisa (desesperada) hecha para apaciguar (aunque no sé qué ni a quién). Ese completo desconcierto suyo. Jamás sabremos qué había en su mente antes, durante y después que esos aviones llegaron a Nueva York. Pero ella, mucho menos: “No sé qué está pasando…”.

El 9/11 esparció sus ondas de confusión, indefensión, crispación y desconfianza: agotó el asombro. Ante las llamas = pavor y silencio frente a la TV. Y después, la excavación de temores dormidos. Afloró el miedo irracional. Se revolvió el caldo de las tensiones raciales e ideológicas, se agrió la convivencia. Fue un perfecto reminder de que todo es frágil, somos vulnerables y no controlamos nada. Y peor: que ya no sabemos cómo entender el mundo.

Como en otras “películas de la ciudad” (Crash, En La Ciudad, Short Cuts…) September sobrevuela el campo minado de las relaciones humanas, el fantasma de la intolerancia, la soledad en la multitud, el abandono emocional, el estrés, la violencia doméstica... Una película sobre gente que puede ser tu vecino. La urbe alemana, su lado íntimo con el 9/11 como telón de fondo.

Pero lo sombrío se transforma en luz de cine. En September, la confección es personaje. La veo como un pariente de Crash; es de ritmos. No es oscura, aunque su tema lo sea. Tiene ese tejido invisible que apenas conecta “historias” (¿o son simples fotos tomadas entre apuro y apuro?). Y un director que se maneja bien entre el ritmo y la captación de gestos claves en los rostros. La edición es personaje y el sonido también (con esos aviones siempre cruzando el cielo). Sin continuidad, sin resolución exacta (es la ciudad). De pronto, el director mete un video musical. Todo son miradas rápidas de calle (en la vida real detenemos nuestros ojos más tiempo en pantallas que en los ojos de otros). Absorbemos telecatástrofes y nos quedan preguntas nadando en círculos.

September termina siendo un espejo de una cierta vida urbana que conocemos/intuimos. Total qué nos queda, ¿derrumbarnos también o intentar vivir esta vida frágil de una mejor manera?

P.D. Dato curioso, al googlear September, prácticamente nada sustancial en inglés o español. En imdb sólo 50 personas han votado esta película.

Otras películas (no las he visto): The Hamburg Cell, Why We Fight?, 11'09''01, Barán, Fahrenheit 9/11, United 93 y World Trade Center.

14.6.06

El cine tiene sus ángeles...


Vivo en una ciudad de lugares frágiles y elogios arriesgados.

Pero esta tarde presencié un gesto a la Cinema Paradiso que captó mi atención. Y hay que reseñarlo, sí señor.

Ocurrió en el Cine La Previsora (saben esa pequeña sala cerca de Plaza Venezuela que tantas buenas películas ofrece todos los días). Esta sala de cine es una sobreviviente: pero una que da la batalla con dignidad y ojalá que no se canse de persistir (¡no no no se cansen por favor!), ante tanto Goliat, ante el olvido, ante tanto viento que lo borra todo, esta pantalla es agua en el desierto, solaz en el corazón de una vibrante (y autodestructiva) capital del Caribe. Mi ciudad: Caracas.

Sala de cine, lugar de arte… en medio de tanta nada.

(Llego yo hoy haciendo peripecias con el horario para cuadrar el Euroscopio justo en la mitad del medio de mi tortuosa y elástica jornada laboral -que no tiene horario ni fecha en el calendario y a veces empieza de noche y termina de día- y llego, decía, a función de 2 pm, para ver Septiembre… A las 2 en La Previsora hacen descuento, pero hoy no había NADIE. Yo: más nadie. Le pregunto al muchacho de la taquilla si habrá función… Pone cara de duda, pero la señora que pica los tickets a la entrada dice un rotundo SÍ. "Véndele la entrada". Díganme ustedes si eso no se llama sentido del deber y respeto por el público. Ahí mismito llamaron al que proyecta la película y se prendieron las luces, todo se empezó a preparar ¡sólo para mí! Menos mal que en unos minutos llegaron 2 ó 3 personas más, sino me hubiera sentido como Mia Farrow en La Rosa Púrpura del Cairo, sólo que me hubiera tocado a mí meterme en la pantalla para no ser la única espectadora.

Gracias a los ángeles del cine por los favores concedidos.
Y mañana les cuento de Septiembre, tercera película alemana que veo en este Euroscopio 2006.