Hay vientos de vientos. Cuando pequeña me gustaba el viento de la playa, o de la montaña que acompañaba la ruta hacia la colonia de alemanes, el viento que formaba remolinos en un patio. Hoy amo el viento repentino que precede a la lluvia rápida y tajante de Caracas. He conocido varios vientos, acá en Venezuela y ocasionalmente, fuera de mi país. El viento viene de pronto y refresca, anuncia cosas, o se lleva cosas.
Esta película titulada en inglés "The Wind That Shakes the Barley" (literalmente El viento que agita la cebada y titulada en español El viento que acaricia el prado)...
The Wind that Shakes The Barley trailer
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Es una película que muestra las hendiduras, los abismos y las rabiosas heridas que se abren como consecuencia de la intrusión y el acoso de la política y la guerra (hasta en sus novedosas, mediáticas, tecnológicas, encadenadas modalidades del Siglo XXI) en el espacio más íntimo y personal.
Retrata la transición a ese momento en que la política/guerra se incrusta en el alma, en el cuerpo, entre hermanos de una misma familia, de una misma tierra. Una historia que quienes hoy día padecemos la tragedia de la división estimulada y exacerbada desde el poder, sabemos reconocer, y no sin dolor.
Fue esta película la última que vi en la Sala de Arte y Ensayo Margot Benacerraf del Ateneo de Caracas en Enero del año pasado (2008). "La Margot" fue parte de mi vida desde por allá por los años 80 cuando, junto con la Universidad Central de Venezuela, el Ateneo formó parte de un binomio de formación humanística que plantó semillas que siempre me han acompañado y sé que seguirán.
Y mientras más viento tenga en contra, más tendré que cuidarlas dentro de mis bolsillos, para que no se me vayan.
Ese día del año pasado, de alguna manera supe que sería la última vez y así fue. La última vez que esa sala generosa y yo nos encontramos.
Hoy pasa por Venezuela un viento tóxico, desgarrante, por esta ciudad mía, nuestra, que borra nuestros contornos, se lleva nuestros nombres escritos a mano con la caligrafía mutante de la niñez, la juventud y la madurez. Es un viento empeñado en barrer los recuerdos, los espacios de solaz, de paz, los más íntimos, los más fructíferos y fértiles.
Un viento que asola, despoja, desaloja, corroe pertinaz nuestra certeza de pertenencia, para volverla, (para volvernos) simplemente una ilusión de pasado.
Un viento que ha pasado antes por otros valles, otras llanuras, otros escenarios, durante eso que se llama la historia. Un viento que tendrá que irse.
Y que se irá.
Gracias Ateneo de Caracas, por todo lo que recibí de ti.
Mil veces gracias.
27.6.09
11.6.09
Heroínas de la tradición

Más allá de lo que pueda opinarse, reflexionarse o analizarse sobre ellas, hay películas que pueden resultar una gimnasia interesante, al rozar las expectativas y condicionamientos que
portamos junto con el ticket de entrada, queriendo o no.
portamos junto con el ticket de entrada, queriendo o no.
Me pasó con "Arranged", que forma parte del Festival de Cine
Judío de Caracas (del cual también he visto "Medusa" y "La Cámara Oscura"). Pueden ver la sinopsis aquí.
Judío de Caracas (del cual también he visto "Medusa" y "La Cámara Oscura"). Pueden ver la sinopsis aquí.
Yo sólo diré que me pregunté cuán sincero puede uno ser, cuán abierto se está realmente dispuesto a ser, cuánto más contemplativo y menos sentencioso o invasivo, frente a eso que se llama la "diversidad".
Directo al grano, diré que me preguntaría cuán flexible cómo mujer/espectadora puedo realmente ser para ver, sin juzgar, a dos mujeres jóvenes abrazar sin disculpas sus creencias religiosas y apegos familiares y tradicionales, sin caer (yo) en la tentación de usar verbos como "sucumbir", "someterse", "sacrificarse", etc.
Y me preguntaría cuán abierta está y podría llegar a estar mi mente para apreciar la belleza de los símbolos de -estas dos mujeres- sin juzgarlas, sin caer nuevamente (yo) en la tentación de tildarlas de conformes o aburridas.
Cuántas historias de heroínas que luchan y se liberan de yugos familiares, representados por padres estrictos y entornos castradores... Cuántas hemos visto. Cuántas historias cuyo desenlace heroico consiste en una "liberación" ganada con el precio de la separación dolorosa, incluso violenta, de las propias raíces. Historias que han apelado a la fibra de natural rebeldía de quien las ve... Pero que poco preparan para la serena aceptación de quien simple, serenamente, no transgrede. Porque su búsqueda no consiste en la disonancia. Se muestran y genuinamente parecen ser felices, en lo ancestral, ubicadas en el presente.
Así entonces, qué pasa cuándo la fuerza interior de nuestras heroínas, no exenta de rebeldía, no exenta de personalidad, decide conscientemente expresarse -precisamente- en la perpetuación, en el ritual, en una interesante mezcla de conservar el pasado e inevitablemente "mestizarlo" con rasgos de un siglo nuevo que apenas está comenzando.
12.4.09
Santas Películas



Mi ciclo de películas esta Semana Santa comenzó con La Noche del Cazador (The Night of the Hunter, 1955). Continuó el Viernes Santo con La Canción de Bernadette (The Song of Bernardette, 1943); el Sábado Santo con El Evangelio Prohibido (Mary, 2005) y terminó el Domingo de Resurrección con El Milagro de Henry Poole (Henry Poole is here, 2008) .Todas buenas películas, muy distintas obviamente, todas valiosas por diferentes razones, cada una merecería un comentario aparte.
Solo diría por ahora que con The Night of the Hunter (en mi opinión la mejor como obra cinematográfica de las cuatro que menciono) tiene una (entre varias) escena memorable sobre ciertos tatuajes de Amor y Odio, que coloco por acá, con este actor llamado Robert Mitchum, que no sé por qué me recuerda a Bill Murray. Otra escena que me quedó resonando, además del viaje de los niños por un río, en una especie de hermoso ritual visual y musical, es el dúo que hacen Robert Mitchum y Lilian Gish con la canción "Leaning"... La eterna lucha entre el "bien" y el "mal".
Con mi madre vi Bernardette, una historia sobre la felicidad y la profunda necesidad de creer y el compromiso también en que ello nos coloca. ¿Creer? ¿No creer? Para Bernardette este dilema no existía... ¿Para cuántos de nosotros sí?
Bien, ese tema me siguió el sábado con Mary: El Evangelio Perdido, una cinta más compleja, sobre la cual espero comentar en otro post pues es del tipo de obra cuya vocación es claramente hacer preguntas al espectador, no responderlas. El tema es la fe, de qué fuente proviene y qué papel tiene le asignamos en la vida, realmente cuánto y cómo pensamos en ella. Magnífica Juliette Binoche como siempre y ni hablar de Forrest Whittaker, que se entrega en un monólogo muy sentido retratado con una cámara que siempre duda, siempre se mueve y se balancea, y explora los rostros más cerca casi imposible.
Finalmente, una nota más ligera, no sin su peso dramático también, me llegó Henry Poole, un personaje también colocado por la vida en un momento donde la fe puede, o no puede ser, una tabla de salvación. Cercana por cierto me pareció esta peli, por un punto de vista muy latino de inclinarse a la fe, por la sencillez y espontaneidad de Esperanza, un personaje clave, por reconocerme en ciertas situaciones humorísticas que allí suceden y he visto pasar en la vida real.
Sin quererlo, sin realmente mucho pensarlo, me he topado pues con estas 4 generosas y recomendables películas, que les recomiendo mirar en algún momento... ¿Quizás la próxima Semana Santa?
Con mi madre vi Bernardette, una historia sobre la felicidad y la profunda necesidad de creer y el compromiso también en que ello nos coloca. ¿Creer? ¿No creer? Para Bernardette este dilema no existía... ¿Para cuántos de nosotros sí?
Bien, ese tema me siguió el sábado con Mary: El Evangelio Perdido, una cinta más compleja, sobre la cual espero comentar en otro post pues es del tipo de obra cuya vocación es claramente hacer preguntas al espectador, no responderlas. El tema es la fe, de qué fuente proviene y qué papel tiene le asignamos en la vida, realmente cuánto y cómo pensamos en ella. Magnífica Juliette Binoche como siempre y ni hablar de Forrest Whittaker, que se entrega en un monólogo muy sentido retratado con una cámara que siempre duda, siempre se mueve y se balancea, y explora los rostros más cerca casi imposible.
Finalmente, una nota más ligera, no sin su peso dramático también, me llegó Henry Poole, un personaje también colocado por la vida en un momento donde la fe puede, o no puede ser, una tabla de salvación. Cercana por cierto me pareció esta peli, por un punto de vista muy latino de inclinarse a la fe, por la sencillez y espontaneidad de Esperanza, un personaje clave, por reconocerme en ciertas situaciones humorísticas que allí suceden y he visto pasar en la vida real.
Sin quererlo, sin realmente mucho pensarlo, me he topado pues con estas 4 generosas y recomendables películas, que les recomiendo mirar en algún momento... ¿Quizás la próxima Semana Santa?
1.3.09
Cine de los 70: Harold and Maude

Esta recomendación la saqué del libro "Cine de los 70", un regalo navideño del 2008 de mis padres. Harold and Maude (Hal Ashby, 1971).
Varias razones para verla: se volvió un clásico de las "parejas disparejas", además tiene mucho de película de "iniciación" (coming of age movies), interesante para jóvenes cinéfilos; es comedia negra, tiene a Ruth Gordon ("El bebé de Rosemary"), el soundtrack es de Cat Stevens... Aquí dejo parte de la letra en inglés del tema principal "If You Want To Sing Out, Sing Out" y si encuentran la peli por ahí, no se la pierdan.
"Well, if you want to sing out, sing out
And if you want to be free, be free
cause theres a million things to be
You know that there are
And if you want to live high, live high
And if you want to live low, live low
cause theres a million ways to go
You know that there are
You can do what you want
The opportunity is on
And if you can find a new way
You can do it today
You can make it all true..."
25.1.09
Cruces y posibilidades


Es posible que Gabrielle (Audrey Hepburn) y Chuck (Tom Hanks) se crucen en sus historias por un momento.
Obviamente separados por una distancia temporal The Nun's Story (Fred Zinnemann, 1959) y Cast Away (Robert Zemeckis, 2000), en su contexto, ambos personajes se detienen un momento, miran su horizonte, antes de continuar hacia una vida nueva. Los dos vienen de regreso de un intenso viaje interior, que lo abarcó todo, a través del cual se han despojado de una vida ahora pasada. Su identidad fue sometida a pruebas extraordinarias, propias de los límites. Han conocido el efecto depurador del silencio absoluto y de la mirada enclavada en el interior de uno mismo, por requisito o circunstancia.
Lo cierto es que los finales de ambas películas están hechos de un material vibrante: el de las posibilidades.
Claro que nada en común tiene el relato de Gabrielle con el de Chuck pero las imágenes de cierre de las películas que los alojan viajan en el sentido de un nuevo comienzo, derivado de una profunda revisión de la vida y la reafirmación de la pasión de vivir.
Es el instante en que abrazan esa pasión, honestos, victoriosos por haber recorrido un minucioso examen de su propia naturaleza. Los sostiene una fortaleza que fue ganada a fuerza de silencio, conflicto, riesgo.
Chuck y Gabrielle probablemente tienen ante sí una puerta y unos caminos abiertos que conducen a su vez a muchas puertas y caminos. Ha sido un renacimiento, con su posibilidad de volver a elegir, y esta vez van sin apegos, sin accesorios, sin equipaje, sin vestigios, sólo con su ser enfocado y liviano de dudas...
Hacia caminos abiertos de posibilidad.
18.1.09
Teatro Avila, 1939: El Gran Vals

Hoy ví esta película (The Great Waltz, 1938) con la cual fue inaugurada la espectacular sala del cine Avila en Caracas en 1939. Es un musical inspirado en Johann Strauss y ésta es una de las escenas que más destaca por su belleza: se refiere al momento en el cual el compositor y su acompañante la soprano Carla Donner crean el vals Cuentos de los Bosques de Viena. ¡Excelente! Disfrútenla...
Cines de Caracas aquí...
El Cine Avila fue durante muchos años el sitio de las premieres de los musicales de MGM. También fue el cine donde se estrenó Lo que el viento se llevó, en 1940. Estaba en el centro de Caracas, Av. Sur 4, entre las esquinas de Bolsa y Mercaderes, cerca del Metro Capitolio.
15.10.08
Donde no pasa nada...


Es una peli donde NO PASA NADA. Todo lo que pasa son trenes.
Vías cruzadas (The Station Agent, 2003) es una peli que se desplaza de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, o se detiene a ver pasar.
Del trío de personajes que la protagoniza, nos queda la impresión de haberlos visto pasar. O de que ellos pasaron y nos vieron a nosotros sentados en un andén.
Pero ese paso fugaz, nos deja una impresión profunda. De modo que, si te gustan películas donde básicamente no pasa nada pero se quedan contigo, ésta te la recomiendo. Llegué siguiéndole la pista a la actriz Patricia Clarkson, después de admirar su papel en "Retratos de Abril".
Si acaso es algo, es una exploración de algunos temas. Siempre en ida y venida. La soledad y la compañía, el movimiento y la quietud. Aproximarse y replegarse, hablar y callar. Alto y bajo, perseguir y esperar. La conexión y la desconexión, la confianza y la autocompasión...
SI acaso es algo, es también una visita a la amistad como convenio profundo de compañía temporal de almas que conectan y se entienden en determinadas circunstancias... De familia escogida de miembros
contrastantes e inesperados.
Tiene lugar en un universo de hoy con una presencia del ayer. En una estación de trenes, en depósitos de trenes, en una biblioteca, en caminatas por viejos rieles... Los tres amigos de la película habitan en lugares de paso o que recuerdan la temporalidad: una casa para escaparse del dolor, un viejo "depot", un carrito de hot dogs.
Momentos de magistral brillantez en los rostros y miradas de actores de medida justa y profundidad, que se crecen en los silencios y la mutua observación, de su ir y su venir.
6.9.08
Como cuando leía mis libros de aventuras...

De La Isla de Nim, que la recomiendo como eso que llaman "sano entretenimiento", me gustó ver a una niña LEYENDO libros de aventuras... Un hecho algo raro estos días. Y, de hecho, anticipando con placer la experiencia de leer. Mas raro todavía. Para mí eso es importante como tema subyacente en esta película, que en lo particular me parece busca regresarnos un poco a encontrar el placer de habitar el mundo de lo "imposible", lo "lejano", el "valor" y el coraje... a través de los libros. Aunque su lema es "sé el héroe de tu propia historia". Pero la inspiración que uno toma prestada de otras historias puede ser muy importante también, no?
En conjunto disfruté el sabor sencillo de una narración en cierto modo, a la antigua, aunque bien acoplada con animación y efectos especiales, que sin querer queriendo te invita a poner tu propia imaginación a trabajar. Me gustaron las actuaciones; Jodie Foster tuvo buenos momentos de comedia, el tono ligero no le va mal, pero mi favorito fue Gerard Butler, me encantaron sus dos personajes. Abigail Breslin es una joven actriz muy talentosa, pero me gustó más en Little Miss Sunshine.
20.7.08
Más de mi libro de los 80
No soy particularmente una fan de las películas bélicas pero les recomiendo La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket, 1985 - Stanley Kubrick) a todas las personas interesadas en el tema de Vietnam y, en general, a quienes les atrae el tema de la guerra y de la vida militar.Tengo que admitir que la disfruté desde el principio hasta el final, incluso despertó mi interés en la novela original titulada "The Short Timers" escrita por Gustav Hasford, disponible para descarga gratuita en el web site del autor.
El primer "acto" de la película es una descripción detallada sin piedad del entrenamiento de los marines estadounidenses, al menos desde el punto de vista de los creadores de la película.
Particularmente me estremeció una escena crucial en la cual participa un misterioso francotirador... Y no digo más para no arruinar sorpresas. No se la pierdan, muy buena.
10.2.08
Primavera... Traída por el mar
Mi hermana me obsequió en Navidad Ladies in Lavender, una película que tras la primera vista encierra para mí un viaje por la experiencia de la Maternidad, pero lo interesante es que esta maternidad tiene como protagonistas a dos ancianas. El tema se desarrolla a través de un joven náufrago que un buen día aparece en la costa frente a la casa de estas dos mujeres, encarnadas por las fabulosas Judi Dench y Maggie Smith. "You gave me life, now I'm going to use it" (Ustedes me dieron vida, ahora voy a usarla), son las palabras del "hijo" traído por las aguas, el día que finalmente sigue su rumbo hacia la libertad y el destino ya escrito para él.
Película de profundas, básicas, imborrables interacciones y microinteracciones humanas, prueba palpable de que la edad puede ser apenas una gran apariencia.
El agua vehículo de vida, trae y lleva una nueva ráfaga de pasión a dos mujeres que probablemente nunca imaginaron semejante aventura a estas alturas de la vida. Al final, el reto más grande de toda madre: dejar volar al viento un preciado mechón de cabello atesorado. De regreso al agua y al universo. Hermoso regalo, ¡lo recomiendo!
5.8.07
Tarde (premium) de cine

- ¿Tú crees que Remy se sentía rata?
- No. No, él se sentia chef, se sentia humano.
- Pero tenía cosas de rata.
- Las patas, el pelo, la forma. Todo. Menos la mente.
- Pero él tenía cosas de rata que lo ayudaban.
- Bueno... Sí.
- El tenía algo en especial que lo ayudaba mucho.
- Sí! Sí, el olfato. El olfato y la habilidad. El tenía mucha habilidad.
- Habilidad física.
- Sí, habilidad para correr, para huir, para escaparse de los peligros.
- ¿Tú crees que cualquiera puede cocinar?
- Sí. Todo el que se proponga puede cocinar.
- Tú crees que la familia y los amigos de Remy cambiaron después que vieron que tenía éxito?
- Sí, ellos cambiaron.
- Cómo.
- Bueno, el papá se volvió más crédulo, empezó a creer en él y entre todos lo ayudaron. Antes el papá tenía miedo.
- Miedo de qué.
- Bueno, miedo de que le pasara algo, de los peligros que hay para una rata como él. Pero después cambió. Y lo ayudó.
- Mira, tú dices que Remy no se sentía rata, sino chef, humano. Pero qué pasa si no hace nada, si se queda con eso así, como si nada.
- Bueno, se deprime. Si no hace nada, se deprime.
- Ok, entonces lo que hizo fue que se atrevió.
- Claro. Hay que atreverse.
- Yo creo que Remy creía que él y también su hermano y los demás podían aprender a comer otra cosa que no fuera basura. Él no era rata que se conformaba con la basura.
- No, nunca se conformó. Nunca se conformó. El enseñó a su hermano a mezclar sabores. Todos los días se aprenden cosas.
- Qué le pasó al crítico culinario?
- A él le pasó que se acordó de cuando era niño, y de que antes era humilde. Cuando probó el plato, eso fue lo que le pasó.
- Pero la gente en el cine se rió mucho en ese momento, yo no entendi por qué...
- Sí me dí cuenta.
- Yo creo que fue un momento más bien dramático, pero el público se reía. Mira, y qué fue lo que más te gustó de esta película?
- A esta película yo le daría 9.
- ¿Nueve sobre diez?
- Sí, 9 sobre 10. Por la calidad de la imagen, del sonido, la trama y el mensaje que te deja, de que lo puedes hacer, atrévete, que lo puedes hacer.
Te enseña que puedes hacer grandes cosas.
(Conversando, Ginette y Gilberto de 12 años, después de una tarde de cine premium, un maratón de Los Simpsons a las 4 y Ratatouille a las 6,30. Ambas super recomendables y no se las pierdan)
22.6.07
Bee de Bandoneones

EN 1993 TUVE UNA OBSESIÓN TEMPORAL con Golpes a mi puerta de Alejandro Saderman.
Este año 2007, de nuevo en la misma salita La Previsora, he vuelto a encontrarme con la sensibilidad de este cineasta argentino que tanto quiere a Venezuela. Hoy con una película encantadora -charming, mesmerizing- que no puede perderse nadie. Pero nadie especialmente en la nación latina, y nadie especialmente que tenga como oficio la música, y nadie, especialmente, que ame el tango. Nadie, nadie porque esta película es una ofrenda que respira hondo, como un fuelle inmenso, y llega directamente al alma. El último bandoneón (Alejandro Saderman, 2005).
Eramos muy pocos en esa salita y de esos pocos brotó un aplauso que no se pudo contener. "Una semana más va a estar porque la pidieron", se nos dijo al salir.
No escribía en este blog desde Bordadoras. Casualmente una historia sobre personas que saben con claridad meridiana su exacta pasión y vocación. Ahora, con El Último Bandoneón, diría que Saderman va bordando, con cadencia de tango, una historia de afortunados amantes de un arte, dedicados cultivadores del bandoneón.
Fue una vez por casualidad al alquilar un VHS de How to make an American quilt que conocí la palabra"bee". En ese caso, un grupo de mujeres muy diferentes unidas por una precisa e incontenible pasión: crear colchas artísticas, espectaculares y con un sentido de historia. Bee, que apenas significaba para mí abeja, miel, laboriosidad, color ámbar, se volvió también, grupo. Y de grupo, de devoción colectiva (que traspasa las fronteras argentinas) es que habla El Ultimo Bandoneón.
Si no, qué son esas almas gemelas que se reúnen cada sábado en un viejo galpón a tocar el tango, qué otra cosa une a una joven con un anciano, a un japonés con una Milonga. Devotos de un instrumento, adheridos a una atmósfera, que al juntarse no importa de dónde vienen o adónde van, ni edad, ni origen. Se entregan a su culto, encorvando su espalda y recibiéndolo en su regazo, al instrumento que llegó de Alemania a la Argentina y se unió para siempre con el tango.
Saderman el narrador emplea una edición traviesa, mágica y didáctica, permite que la cámara se finja amateur, cuando en realidad nos está mostrando en los ojos de Marina, la joven aprendiz, la intensidad de una pasión. Usa el documental que al mismo tiempo conmueve con la actuación de sus reales personajes. Sur y Caribe, como venezolana agradezco -no sin cierto triste sabor- el tributo que los protagonistas hacen al mencionar a mi país Venezuela como un lugar de oportunidades y brazos abiertos que los recibió, y hospedó una Peña Tanguera y recibió a un Gardel.
Conmovido e ilustrado, así se sale de esta película. Imperdible para la nación latina, que somos fusión, resultado, contraste. Imperdible, por supuesto, para los amantes del Tango.
8.5.07
Bordadoras


Vi Bordadoras (Brodeuses - Éléonore Faucher, 2004) la semana pasada, la primera que veo del Festival Francés este año.
Hace un par de años cuando tenía más tiempo me hice un verdadero maratón: Les Triplettes de Belleville, El Empleo del Tiempo, La Turbulencia de los Sentidos,Vodka Limón, Los Coristas, Amor Eterno y todas se las recomiendo, especialmente Las Triplettes... si todavia no la han visto.
Ahora, sobre Bordadoras.
Bordadoras es una imagen. Como un cuadro en el museo, uno puede si quiere confeccionar una historia. Pero si quiere, digo; yo en realidad no quise porque me bastó con lo que ví. Especificamente con lo que vi al final, la exquisita imagen que cierra la película, un alucinante vestido bordado para el diseñador Lacroix.
Dos seres, Claire y la Sra. Mélikian, protagonizan esta peli, sentadas ante un bastidor y creando belleza ante nuestros ojos. Conectadas por una pasión precisa, definida e identificada: el arte de bordar.
Una chica embarazada de 17 años y una señora de 50 y tanto, almas gemelas en realidad, se encuentran como maestra y pupila para demostrar que son seres realmente privilegiados. En medio de su soledad y sus dolores, son especiales. No todo el mundo tiene su suerte: saber exactamente qué pasión las conecta con esta vida y de allí sacar la fuerza que las realimentará para resolver sus situaciones y desafíos. Una vocación que es más bien una pasión.
Con estas dos mujeres en primer plano y en claro foco, con el resto de los personajes más difusos e intermitentes, con un hijo que se pierde y otro que viene en gestación... Bordadoras es la celebración de una imagen que dice: la belleza, el arte y la creatividad permanecen.
Al menos, parecen de más largo aliento que tantos otros afanes que nos ocupan la vida.
24.3.07
Melody, un telerecuerdo
Cuando pasaban Melody (Waris Hussein, 1971) por la tele por allá por los años 70 (y la pasaban bastante) y después cuando la veía en colores gracias a un casete beta que fue a parara la sala de la casa, ni idea tenía de quién era Alan Parker y ¿qué diablos me importaba?
Probablemente la chama que era entonces no reconocía ni muerta en su salón de clases que la hipnotizaban las canciones de los Bee Gees, Melody Fair y First of May y, sobre todo, la transgresión de la autoridad de aquellos dos chiquillos (o "preadolescentes") que se escapaban de clases a vagar por cementerios y viejos rieles y plazas y parques porque estaban enamorados y eran diferentes y para mí eso era todo y terminaba allí.
Milenios después, o sea hoy, no dudo que aquellas imágenes fueron más importantes de lo que sospechaba, y están en el "principio de todo". La cinta beta quedó olvidada o perdida pero Melody siguió siendo siempre uno de mis recuerdos favoritos de toda la vida. Después de décadas de vida "seria y responsable" llegué a Internet y con ella a los primeros indicios de que Melody tenía más fans en el planeta...
Esta noche por Youtube pude, después de tantos cambios de lentes para mis ojos hipermétropes, volver a ver las imágenes más queridas que guardo del cine transmitido por TV.
Si aquí hay fans de Melody, les dejo estos links: http://www.youtube.com/watch?v=KMpWpEBbKUQ y http://www.civilcinema.cl/critica.cgi?c=64
25.2.07
Detrás del vidrio

¿"Pieza de museo" es un insulto? No en esta peli. Definitivamente no.
Verdaderamente entretenimiento nostálgico, recomendable para reír y conectar con recuerdos de infancia... De la misma pasta que Finding Neverland. Con un toque de Tierra de Gigantes.
No esperaba mucho pero me resultó really cool pensar qué le preguntaría yo a Teresa Carreño que fue una trotamundos por su arte/trabajo o Alejandro de Humboldt o Jimmy Angel o Cristóbal Colón, si los tuviera frente a mí preguntándome "¿Qué quieres saber?" Como la india Sacagawea en Una Noche en el Museo (Night at the Museum - Shawn Levy, 2006).
Hay algo de melancólico y algo de extraña fantasía en el Museo de Ciencias de mi ciudad. Pero bueno, supongo que ese caraqueño espacio donde pernoctan estáticos la avestruz y los petroglifos separados del visitante por un vidrio... No sería suficiente para saber cómo anda el resto de los museos de ciencias naturales en el mundo ¿o sí?
Que esta peli es un guiño a nosotros los pre-Internautas es evidente... Y también es obvio que pretende encender "aunque sea" 1 KB de curiosidad en la generación d.I. (después de Internet).
Dentro de su género de comedia familiar, con la excelente excusa de las peripecias de un vigilante nocturno (cheverísimo Ben Stiller) que no se da por vencido ante las extrañas cosas que suceden cada noche en el museo, la peli nos invita a considerar el pasado entre nuestras opciones de entretenimiento (no sólo de E-ntretenimiento).
Lo hace con afectuosa amabilidad, como la propia Sacagawea. Ese inmenso pasado que siempre, siempre podrá cobrar vida y potenciarnos la alegría de una tarde... simplemente contemplativa. Quizás, con suerte, por unas monedas.
15.2.07
El vía crucis de Will


Si uno googlea En la Búsqueda de la Felicidad (The Pursuit of Happyness - Gabriele Muccino, 2006) no encuentra por ahora una foto de Will Smith corriendo.
Y de eso se trata la peli! Por eso la capturé directamente del trailer de Rotten Tomatoes, pues Will anda en eso, precisamente, pursuing, buscando, corriendo (la plata, el money, el sueño americano). Señores del marketing de esta película, el afiche era Will corriendo como Lola, que se los digo yo.
Bien buena, sí es. Will actúa con su hijo Jaden Smith y personalmente le compro el personaje, Chris Gardner, pues supo administrarle el drama (la película es inspirada en hechos reales) y conducirnos al momento culminante sin excesos- Bravo Will.
Si soy honesta, me tocó una fibra. Esa lucha de un hombre por descamarse y "transicionar", en su vida laboral; su no-quebranto al pujar para parir la próxima idea. Su anterior sueño... venció, expiró y se le volvió un pesado artefacto que, sin embargo, no puede soltar así nada más... Y, con fe, desesperación, riesgo, repara lo que está roto, para que le sirva de escalón.
Reflexionaba, viéndolo correr: ¿En qué momento exacto comienza uno a correr en la dirección nueva? ("A way to another side..." dice Chris cuando mira el fútbol desde el palco V.I.P.)
"With joy we greet you..." Señor, no te pido que muevas la montaña, ayúdame a escalarla...
P.D. Director italiano... Con razón ese guiñazo a "La Vida es Bella". Nice.
12.2.07
Risa para llevar, por favor

Voy al cine con tanta frecuencia y qué poco frecuente es que me ría incontrolablemente. Es más, no recuerdo haber sentido a un público pasarla tan bien, desde hace mucho, mucho tiempo. Risoterapia intravenosa, durante y DESPUÉS de la función. Una dosis de felicidad.
Con tanta frecuencia va uno a ver películas de proporciones épicas, de producciones de cuello tan enorme como el de una orgullosa jirafa, películas tan perdidas en su altura, que incompresiblemente te dejan indiferente o simplemente te abruman con sus efectos, te aturden y para nada porque total su estruendo se disuelve y no neutralizan el retorno a la realidad, se pierden entre las escaleras y el estacionamiento.
Pero la risa... la risa honda, espontánea, incontrolable, eléctrica, no el producto elaborado o la consecuencia del análisis, esa risa básica, de la garganta y la nariz, energizante y rehumanizante, es un raro mineral, una rara joya.
No digo más, la historia inclusive no importa: lo que importa de Little Miss Sunshine (Johnathan Dayton y Valerie Faris - 2006) es que funciona en el cuerpo EXACTAMENTE como lo haría una batería nueva: te recarga con toda la energía que se te pueda inyectar, renueva y relaja, te coloca aunque no quieras en ese viaje involuntario sin retorno de la risa que no puede parar, no puede sino brotar y escapar, que busca un alivio y éste no llega porque cada risa es seguida por otra risa y así hasta uno entender que, el secreto es muy simple: es una película que se ríe de todos y de ella misma, se ríe con todos y con ella misma.
Cuánto tiempo hacía que no me reía así en el Cine. A fin de cuentas uno va para eso ¿no?
31.1.07
Babel: Sonido y silencio

Empieza con sonidos. Sólo sonidos. Los del fuerte viento y de los pasos de una caminata, en el silencio de un desierto. Casi tres horas después, culmina en lo alto de un rascacielos, de una atestada metrópolis, en un ser humano que ha quedado desnudo de cuerpo y de alma. Así es Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006). Experiencia de extremos.
Personajes expuestos al límite de sus fuerzas y al máximo de su resistencia. Víctimas del azar, de la arbitrariedad de la vida, de un segundo de irresponsabilidad propia o ajena, del abandono, de su miseria o, simplemente, víctimas de su silencio. Ese silencio persistente, inherente a la vida y a la naturaleza incluso, que se cuela entre la selva celular.
Fui a ver Babel 100% consciente de que me esperaba una exploración del dolor humano, otra vez, de cuerpo y alma (razón para no verla) pero estimulada por el desafío de un cineasta que sé que te pone tareas: interconectar historias, mover piezas y tiempos. Además sabía que, en medio de todo, habría suspenso (razón para ir a verla).
Pienso al salir, que me metí completamente en la vida de unos personajes de los cuales realmente no llegué a saber nada: ni qué hacen, ni a qué se dedican, ni por qué están allí, y pienso también, qué importa, seguramente fue a propósito y funcionó. Son universales, no importa su piel, es irrelevante su continente. Los une un disparo, los une la soledad, sus arrebatos, sus deficiencias (o discapacidades) para comunicarse, el silencio (por lo que callan o no pueden decir), la atroz falta de contacto. Los une la infinita suerte, también, de haber conocido la azarosa bondad de un completo extraño, en el momento preciso del miedo o de la muerte.
Razón para verla: seguramente arrasaré en la Red carpet season.
16.1.07
Me quedo
Con la extra diversión de conocerme de memoria el soundtrack de La Princesa Massai (Die Weisse Massai - Hermine Huntgeburth, 2005) gracias mi hermana, me fui al encuentro de esta peli inspirada en hechos reales. Así pude por fin empalmar las imágenes creadas en mi cabeza con las imágenes verdaderas en pantalla! Cool. Mi segunda entrada este año sobre África, Weisse Massai. Durante las primeras secuencias de bullicio, caos y ciudad en Kenia, mientras la protagonista averiguaba cómo emprender su inédito viaje a Barsaloi... Yo pensaba, cuánto nos vamos pareciendo, allá y aquí; las partes populosas de mi ciudad y esto que veo, cuán cerca en algunos puntos parecemos estar, aunque tengamos el océano de por medio.
Una historia sobre dos almas gemelas. Tan unidas, tan opuestas. Una suiza y un guerrero Samburu. Uno puede creer o no en la Reencarnación, uno puede decir más bien que cree en la conciencia y en la lúcida determinación... Como sea, a mí me intrigó -y creo que quizás es lo fascinante de ver y lo que uno recuerda más- la fase inicial de todo el asunto. La toma de la decisión (¿impulso? ¿clara conciencia?), en el preciso turning point de una puerta de salida... Me quedo. Ni pasado ni futuro: presente. Lo que sigue despúes, las aventuras y episodios, con sus penas y glorias, son el desarrollo, el camino, el despliegue. Lo más fascinante es el chispazo, el reconocimiento del camino y la acción de seguirlo, a ver qué pasa.
"Will you come back?" A Kenya, quién sabe. Pero volver atrás, imposible, nunca se puede realmente regresar. Es el intento, la identificación del momento, de tu lugar en el mundo y agarrar por ese camino como Carola, sin dudar. Cómo saldrá todo, ya se verá, pero "Cómo sé si no me arriesgo" Ni el fracaso ni la derrota son tales, si uno ha dado todo. Y creo que es el punto de esta historia.
Por otro lado, si yo fuera el Massai, sentiría mi mundo de cabeza (tan de cabeza como aparecen los turistas en la arena al comienzo de la película). Y en mi confusión, con mis expectativas sorprendidas, a lo mejor afloran mis miedos, los más básicos, mis inseguridades, ýa no sabría más cuándo ser pasivo o agresivo...
"Will you come back"? A Kenya, quién sabe. A Weisse Massai sí, me gustaría volverla a ver.
10.1.07
Sounds familiar

Veo que estrenarán en los cines Hotel Rwanda! Me alegra.
Ya llevaba tiempísimo disponible en alquiler y copias piratas. Pero ahora vale un consejo si no la han visto: véanla. Otro consejo: Véanla junto con Sometimes in April. Ambas relatan exactamente el mismo momento, el mismo tema: el horror del genocidio de 1994. Terribles hechos, que sólo se nos hacen digeribles por intermedio del arte.
Por qué digo que es un combo recomendable: porque se complementan. Se cruzan, como siempre digo, las películas se tocan. En este caso, el dúo es imperdible.
Pero hay algo más. Al verlas me resultó palpable, fascinante y deprimente constatar que reconocí e identifiqué algunas situaciones específicas, como familiares, como tristemente conocidas. Azuzar el odio (una). Negarse, pasmarse y suponer que habrá un rescate (otra).
Es obvio que lo que ha sacudido a Venezuela durante ya casi una década (nos) ha marcado. Noto que se ha afinado algún mecanismo interno en mi mente de espectadora, particularmente "pilas" y sensible a las señales del odio atizado como alimento inflamable de un sistema de poder. Alerta y consciente de que pedazos de historias y dolores de unos y otros seres humanos se solapan, sin importar océanos o kilómetros.
Qué triste pero qué fascinante experiencia es conectar al instante con otro ser humano que también reacciona y se transforma como uno reacciona y se transforma. Con shock, negación, parálisis, lucha, aceptación, esperanza, dolor... Todo eso que forma la "guerra". Armada... o extenuantemente... psicológica.
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